El incremento se aplicó sin previo aviso y en menos de 48 horas del último ajuste, profundizando el impacto en la economía cotidiana.
En un contexto de creciente malestar social y económico, las petroleras aplicaron un nuevo incremento en los combustibles, el séptimo en lo que va de septiembre, y lo hicieron en menos de 48 horas del último ajuste, sin previo aviso.
El impacto de esta escalada en los surtidores repercute directamente en toda la economía: cada suba en los combustibles se traslada al transporte, a los alimentos y a los bienes de consumo en general, profundizando la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
La falta de previsibilidad y transparencia en los ajustes agudiza la incertidumbre, tanto para los consumidores como para los sectores productivos, que deben absorber costos cada vez más altos sin poder planificar. Mientras tanto, la Provincia reclama a las petroleras que vuelvan a transparentar sus políticas de precios e informar los aumentos con anticipación, para evitar que la sociedad quede expuesta a la imprevisibilidad constante.
