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Piden la detención de los involucrados en el homicidio de Santiago Aguilera

El joven de 18 años que fue encontrado asesinado a puñaladas hace dos meses luego de ser víctima de un secuestro extorsivo. Familiares de Santiago Aguilera, el joven de 18 años que fue encontrado asesinado a puñaladas hace dos meses luego de ser víctima de un secuestro extorsivo en el valle de Traslasierra, en Córdoba, exigieron este viernes que sean identificadas y detenidas las personas que participaron en el crimen, cuestionaron a la policía y reclamaron “respuestas urgentes” a los investigadores.”Los papás están viviendo un calvario porque la gente que lo mató está libre, tienen custodia día y noche pero están con miedo porque no sabemos quiénes son sus asesinos ni dónde están”, afirmó Pamela, prima de la víctima, quien lanzó una petición en reclamo de Justicia a través de la plataforma Change, que ya tiene casi 30.000 firmas.Por el caso, solamente hay un joven detenido, identificado como Walter Gil (23), quien era empleado del corralón de Aguilera padre y que supuestamente entregó al joven.El fiscal federal Enrique Senestrari investiga como hipótesis que Gil pudo haber aportado datos sobre la víctima a posibles cómplices, ya que Santiago fue asesinado el sábado 20 de agosto, cuando el acusado estaba detenido desde el jueves anterior a la noche.”En el primer mensaje que le mandaron a la mamá de Santi piden siete millones de pesos y dicen que se van a volver a comunicar pero no lo hicieron nunca más. A Gil lo detienen el jueves y el cuerpo aparece el domingo, se ve que él lo entregó”, aseguró Pamela.La mujer criticó la investigación de la Policía Federal Argentina (PFA) durante el desarrollo del secuestro ya que “Santi estuvo secuestrado tres días con vida y no lo encontraron”.”No se hicieron operativos cerrojo, nunca hubo un control, los asesinos se pasearon como quisieron, la Policía Federal y la provincial no trabajaron en conjunto”, señaló.Además, la familiar dijo que “la Policía se había centrado en buscar a un chico que se había ido de la casa por su cuenta”.”Se hicieron rastrillajes pero alrededor de la casa, en lugares muy cercanos. Santi era trasplantado de riñón, cuya donante fue su mamá, y a ella le hacían contar cincuenta veces los remedios por si él se los había llevado. Los policías le decían ‘su hijo se debe haber ido, ya va a volver'”, relató.La prima supone que “es gente de la zona” la que participó en el hecho porque “donde fue dejado Santi era para que lo encontraran, ya que no es un descampado donde no pasa nadie, es un lugar donde al costado hay un camino de tierra en el que pasan autos”.”Queremos que se haga justicia, que nos expliquen qué le pasó a Santiago y quién es el culpable del asesinato. Pedimos respuestas ¿Por qué falló la búsqueda cuando Santi estaba secuestrado”, había escrito Pamela en la petición online.El hechoSantiago, quien cursaba sexto año y trabajaba con el padre en el corralón, fue visto con vida por última vez el martes 16 de agosto cuando salió de su casa en Las Tapias, vecina a Villa de Las Rosas, para ir a tomar una gaseosa con un amigo.Tras su desaparición, la familia recibió al día siguiente un mensaje extorsivo en el que le exigieron 7 millones de pesos a cambio de liberar al joven.”Lamentablemente tenemos a Santiago secuestrado. Te tenemos observado, te estamos siguiendo. Estuviste haciendo un trámite en una aseguradora. No avises a la Policía”, contó Carlos Aguilera (padre) sobre el mensaje extorsivo.Además del rescate, se indicó que a las 9 de la mañana siguiente habría un nuevo contacto, aunque eso no ocurrió.Los padres realizaron la denuncia y a partir de entonces se montó un operativo de búsqueda, al tiempo que la Justicia Federal se hizo cargo de la causa a partir de la hipótesis de un “secuestro extorsivo”.Entre sus primeras medidas, el fiscal Senestrari gestionó que el Ministerio de Seguridad dispusiera de una recompensa de tres millones de pesos por datos concretos sobre Santiago.Finalmente, el domingo 21 de agosto por la mañana el joven fue encontrado asesinado de múltiples heridas punzantes en cuello y cabeza, a unos 200 metros del Arroyo Seco, en camino a Boca del Río, de San Javier.