Bullrich y Adorni apuntaron contra la Provincia, prometieron “hacerse cargo” y recién ahora enviarán funcionarios al interior bonaerense.
La crisis hídrica bonaerense desbordó no solo campos y caminos, sino también la relación política entre Nación y Provincia. En medio de cinco millones de hectáreas bajo el agua y productores desesperados, el Gobierno nacional salió a culpar a Axel Kicillof por la falta de coordinación y anunció que enviará equipos a la zona para evaluar qué hacer.
En una conferencia de prensa, Patricia Bullrich acusó al gobierno bonaerense de “no hacerse cargo” del desastre y aseguró que la Nación tomará el control de la emergencia. “Esto es un desorden que tiene que ordenar la Provincia, pero como no lo está haciendo, nos vamos a hacer cargo nosotros”, lanzó la ministra, marcando un nuevo capítulo del enfrentamiento con Kicillof.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó que se montará un centro de operaciones en 9 de Julio, donde este sábado llegarán funcionarios nacionales “para analizar la situación”. Mientras tanto, los distritos siguen aislados, los caminos rurales intransitables y las pérdidas en el campo se multiplican.
Desde la Provincia, el silencio fue total. Pero en los pasillos de La Plata no ocultaron su malestar: consideran que el Gobierno nacional usa políticamente la tragedia y que el desembarco anunciado llega demasiado tarde.
“Hace 50 años que no se hacen las obras del Salado”, insistió Bullrich, en un tiro por elevación a Kicillof. En tanto, ARBA anunció exenciones impositivas para 19 distritos afectados, aunque la medida fue recibida con frialdad por los productores.
