El radicalismo bonaerense decidió no integrarse al frente de Milei y el PRO, y apuesta por una propuesta opositora propia para disputar la gobernación en septiembre. “Necesitamos ocupar un rol central”, sostienen.
La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires marcó distancia de los dos espacios que hoy dominan la política nacional. En una definición estratégica, el partido decidió no sumarse al frente electoral entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO y confirmó que avanzará en la construcción de una “tercera vía”, que permita competir con Axel Kicillof por la gobernación en las elecciones del próximo 7 de septiembre.
“Buscamos una alternativa alejada de los extremos”, señalaron fuentes del radicalismo bonaerense, en referencia tanto al oficialismo kirchnerista como a la alianza libertaria-pro. La decisión, que cierra definitivamente la etapa de Juntos por el Cambio en la Provincia, abre un nuevo escenario electoral con tres polos claramente definidos.
El fin de una coalición histórica
Con esta jugada, queda sellado el final de Juntos por el Cambio en Buenos Aires, la coalición que en 2015 llevó al poder a María Eugenia Vidal y que en 2023 intentó sin éxito disputar la gobernación al actual mandatario, Axel Kicillof. El acuerdo entre el PRO y LLA para unificar candidaturas fue el punto de inflexión que empujó al radicalismo a tomar distancia y apostar por una identidad propia.
Según explicaron dirigentes de la UCR, el objetivo es “recuperar un rol central” en la política provincial, dejando atrás la figura de socio menor dentro de frentes dominados por otras fuerzas. “La Provincia necesita una propuesta de centro, democrática y moderna, con experiencia y con vocación de gestión”, afirman desde el comité bonaerense.
Una nueva oferta electoral en construcción
La estrategia ahora se centra en consolidar liderazgos propios —como los de Maximiliano Abad, Érica Revilla o Martín Tetaz— y en establecer acuerdos programáticos con sectores independientes y vecinalistas que tampoco se sienten representados por los extremos. El radicalismo busca posicionarse como una opción de equilibrio, en un contexto de fuerte polarización nacional.
La UCR bonaerense, además, ya trabaja en una campaña diferenciada, con presencia territorial en municipios clave y el objetivo de capitalizar el descontento con la gestión provincial, sin caer en la lógica del todo o nada que proponen Milei o el kirchnerismo.
