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Historia de los refranes: “De noche todos los gatos son pardos”

Todo indica que este refrán se originó por el 1500, poco después de trasladarse a Madrid la capital del Reino, convirtiendo en Corte y Villa a la gran aldea. Sus habitantes entonces se llamaban vulgarmente entre sí: gatos… No porque maullaran, sino debido a la precariedad de la iluminación, por lo que no era fácil distinguir a un poblador de otro, como a los gatos de noche… Bueno, no tanta risa, porque esto provocó que fuesen numerosos los rufianes y malhechores nocturnos que aparecieron por allí… Porque es un tono en donde convergen el gris, el verde y el color miel… Hay constancia de que la expresión ya era ampliamente conocida hacia mediados del siglo XVI cuando Miguel de Cervantes la utilizó para incorporarla en la segunda parte del Quijote… ¡Y sí! El Quijote es un Hidalgo tan Ingenioso que la va de Biblia, lo que a su autor no le brota le brota al aire… ¿Alguien lo conoce a Alfred López?… Un señor español que se hace llamar “el listo que todo lo sabe” en su blog. Alfred afirma que el hincapié esencial de este refrán está en las trampas de la noche… Es que con el oscurecer, es difícil distinguir a unas personas de otras, a los que traen malas intenciones de los que vienen con buenos propósitos… La noche ayuda a que seamos engañados más fácilmente, también a que engañemos nosotros…             ¿O no?… ¡Si total con la falta de luz es fácil disimular los defectos o imperfecciones de lo que nos ofrecen y nos muestran, de lo que ofrecemos y mostramos… hasta que viene la luz del día y… ¡Y sí! Llega el día y los gatos se identifican de distintos colores, cada uno con el suyo. El problema es a la noche, cuando todos se vuelven pardos… Problema que también puede no serlo eh… Depende del carácter de cada uno. Vaya un aplauso especial para quienes toman De noche todos los gatos son pardos como una bandera, y la hacen flamear sin hacerle asco a nada, sobre todo cuando la madrugada avanza…