Calificó el comunicado de la Gran Logia como “plagado de mentiras mendaces, patrañas infamantes” y comparó sus métodos con los de la mafia napolitana.
Luego de que la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones hiciera pública una denuncia contra la Asociación Proveeduría Infantil (API) por un presunto intento de apropiación de un edificio histórico en Bragado, llegó la respuesta de un integrante de la comisión directiva. Diego Tayeldín utilizó su perfil de Facebook para salir al cruce con un contundente descargo.
“La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones ha emitido un comunicado oficial que algunos medios de comunicación social han difundido legítimamente. Sin embargo corresponde decir, con claridad y sin eufemismos, que dicho comunicado está plagado de mentiras mendaces, patrañas infamantes, descortesías irreverentes, inexactitudes falaces e irrespetuosidades insolentes”, escribió Tayeldín.
La defensa de la historia
El directivo recordó que antes de cualquier discusión jurídica existe “una verdad histórica imposible de borrar”. En ese sentido, destacó la labor de Don Miguel Garrubba, de Doña Anita Cervera de De Pablo y de aquella primera comisión que “se pusieron la ropa de fajina para recuperar un edificio abandonado y convertirlo, con esfuerzo, solidaridad y amor comunitario, en la Proveeduría Infantil”. “Hoy, esa institución simplemente no existiría”, afirmó.
Contra las acusaciones más graves
Tayeldín rechazó especialmente la acusación de la Masonería sobre que en API se “utiliza” a menores y personas con discapacidad. “Aprovecharse de las personas con discapacidad jamás estuvo en el ‘Códice Moral’ de la Asociación Proveeduría Infantil. Aunque, viendo a ciertos actores: debieron mirar hacia sus propias filas antes de afirmar semejante vileza”, sostuvo.
El directivo también cuestionó los métodos de la entidad masónica. “Me preocupa que quienes, públicamente, predican fraternidad y humanismo terminen actuando, en comunicados oficiales y mediante intermediarios oficiosos, con métodos cercanos a la presión y la intimidación, más dignos de la camorra napolitana que al diálogo republicano”, expresó.
Advertencias y confianza en la Justicia
Tayeldín reveló que integrantes de la comisión de API han recibido advertencias sobre el “supuesto poder de los masones en determinados sectores de la política y de la judicatura”, sugiriéndoles “tener cuidado” y que “lo mejor sería ceder”. “Si eso es verdad, es gravísimo. Y si no lo es, deberían desmentirlo categóricamente”, exigió.
Finalmente, el directivo afirmó que la Proveeduría Infantil tiene “sus papeles en orden, una posesión sostenida durante décadas y confianza en la Justicia republicana e independiente”. Y concluyó: “Todo está donde debe estar: en los Tribunales de Justicia. Mientras allí se discuten cuestiones jurídicas, el pueblo bragadense sabe perfectamente qué representa la Proveeduría Infantil. No es solamente un inmueble. Es una parte entrañable de la historia afectiva de la ciudad”.
