Se mostró disconforme por la apertura del comercio gastronómico privado.
Corina Delettieres, ex directora de Cultura, volvió a meterse en la agenda política local al cuestionar con dureza la decisión del gobierno municipal de habilitar un comercio gastronómico dentro del Centro Cultural Florencio Constantino.
En una nota periodística, sostuvo que “gastar dinero público para beneficiar a privados no es el rol del Estado” y se preguntó si todos los comerciantes gastronómicos “tuvieron la posibilidad de participar en una licitación para una futura concesión de ese lugar”. Para ella, la decisión del Ejecutivo no solo carece de transparencia, sino que además contradice la función social de la cultura: “El Centro Cultural nunca necesitó de asistencia extra para sostenerse; su funcionamiento está pensado como espacio en el que se invierte para generar cultura, no es una empresa, no es un negocio, es un espacio de todos”.
La ex funcionaria recordó que fue parte del equipo que dio contenido al Constantino tras su reconstrucción y remarcó que “la concesión de un espacio gastronómico nunca estuvo planteada”.
Además, advirtió que “creer que todo empieza cuando uno llega y termina cuando uno se va es una mirada muy miope que no debieran tener aquellos cuyo rol de funcionarios dura el tiempo que dura una gestión, o menos”. Según afirmó, los gobiernos deben “fomentar, acompañar y fortalecer lo hecho antes, sin atropellar ni desconocer el rol de las instituciones”, ya que actuar para beneficiar a algunos “sería incumplir los deberes de funcionario público”.
Entre los puntos más concretos de su planteo, exigió claridad sobre el proceso de decisión y sobre los recursos involucrados. Cuestionó que no haya información pública sobre “qué se realizaría y por qué, cuánto le costaría al Estado poner en condiciones ese lugar para que un privado lo explote”, y criticó que, en tiempos de crisis, el Ejecutivo “ponga como prioridad gastar dinero en reformas que solo benefician a un comercio privado”. Además, dejó planteadas dudas operativas sobre el funcionamiento del lugar: “¿Quiénes limpian los baños y sectores que usa ese comercio? ¿La plaza seca Ana Bartolomé es de uso exclusivo? ¿Quién y cómo se delimitan los espacios?”.
Como alternativa, propuso que el municipio hubiera pensado en “conceder ese lugar a una institución sin fines de lucro que aporte a la comunidad, o a la cooperadora del Hospital San Luis, de modo que los beneficios vuelvan a los bragadenses en acciones concretas”.
